Oración frente a clínica de aborto

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Un sábado de cada mes jóvenes de Vida Digna, junto a generosos fieles, se dan cita frente a una clínica de aborto para orar. Desde las 7:30am hasta las 11:30am (horario en que abren la clínica los sábados) ellos se unen en oración a todos los grupos Pro Vida y le ruegan a Dios por la salvación de los no nacidos, también por la conversión del médico abortista, de las enfermeras, piden porque los corazones de las madres tentadas a abortar reciban la luz del Espíritu Santo y sepan decir sí a la vida. Estas personas llevan vida bajo la lluvia, bajo el sol, bajo el cansancio y peor aún bajo la enorme tristeza de hallarse frente a un sitio de muerte. Su fortaleza y esperanza está en el Rezo del Santo Rosario que junto al suave sonido de la guitarra y las hermosas canciones tratan de inundar del amor de Cristo a las personas que pasan por allí. Con cada Ave María ellos llevan rosas por los bebitos en peligro de morir. Estas personas saben que su fuerza y los frutos los encuentran en la oración. Ellos saben que Dios les escucha, que obra en Su misterioso silencio. Ellos saben que si no fuera por la gracia de Cristo no tendrían la fortaleza para estar allí en ese lugar de muerte. El mayor deseo que ellos tienen, además de la salvación de indefensos bebitos,  es que el médico abortista y los empleados tengan un encuentro con Cristo y queden profundamente enamorados de la Verdad. Que sean defensores de la vida.

Gracias a Dios que nos da la esperanza y el amor para defender la vida. Gracias a Él es que la fe nos permite seguir en la batalla. Nosotros estamos allí no sólo por el bebé que está en peligro de muerte sino que también por la madre. Ella cuando aborta también muere. Lo he visto muchas veces en su llanto en su dolor y esto es algo que todo el mundo debe saber. Nosotros no queremos que la mujer sufra ese dolor por la falta de conocimiento o apoyo para dar a luz a su hijo. El aborto destruye el mundo entero. Destruye las familias, vidas. Me atrevo a decir que la mujer que aborta siente que muere en vida por la pérdida de su hijo. Cuando estamos allí en la clínica tenemos información sobre ayuda del Síndrome Post Aborto para entregarle a la mujer. Son pocas las que la quieren recibir. Pero bueno, uno de los sábados me acerqué a una mujer que salía de la clínica y le dije: la mujer sufre mucho con el aborto. Ella empezó a llorar y me repetía muchas veces que no lo quería hacer. Me decía que el dolor que sentía en el alma era enorme. Ella acababa de abortar. Me dijo que lo hizo porque creía que no podría darle el amor y cuidado necesario a ese bebé, que ella ya tenía una hija de 13 años y que sufría de depresión. Ella me preguntaba que si yo creía que Dios la iba a perdonar. Llorando decía que eso que ella había hecho era imperdonable. Su llanto me causaba a mí también mucha pena. Ella me dijo que su novio tenía muchos deseos de tener un bebé y que ahora ella se lo había matado. Que él no la iba a perdonar. Me dijo que apenas nos vio frente a la clínica con las oraciones, las canciones, con nuestra presencia sintió deseos de irse. Que se quiso ir y no hacerlo [abortar] pero no sabe por qué entró. Me dijo que mientras esperaba dentro de la clínica y escuchaba nuestras canciones se decía: ‘Dios mío, ellos están haciendo algo bueno…’ Me dijo que lo estábamos haciendo muy bien, que siguiéramos. Yo le dije que nosotros estábamos allí para ayudarla a ella también. Que claro que Dios la perdonaba. Que Dios siempre perdona al alma arrepentida. Le hablé de los Retiros de Viñedo de Raquel y de que ese dolor que tenía lo podía sanar, que Cristo sana… Después de que hablamos largo rato ella me preguntó que si me podía dar un abrazo. Me abrazó fuertemente mientras lloraba. Ella se me quedó grabada en el corazón.” Comentó una de las integrantes del grupo Vida Digna.

Muchas de las mujeres que van a abortar al ver al grupo de personas allí orando desisten de hacerlo. Otras que tristemente ya han abortado han encontrado el amor y apoyo necesario para reconciliarse con Dios y buscar ayuda para sanar sus heridas. Hay 9 clínicas de aborto en Puerto Rico. En dos de ellas hay presencia de oración. En Carolina el grupo Proyecto Raquel de la Parroquia Santa Bernardita va a orar todos los sábados. Vida Digna va a Bayamón. Serían enormes los frutos si siete grupos de personas se unen a estos rezos de oración frente a las clínicas de aborto donde no hay presencia.

Si está interesado en formar un grupo para orar frente a las otras clínicas de aborto o unirse a las vigilias de oración de Carolina o Bayamón favor escribir a esvidadigna@gmail.com

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