¿Sufres tu aborto?

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¿Te duele haber abortado?

Si conoces a alguien que ha pasado por el dolor de abortar o si tú misma eres víctima de este sufrimiento hay esperanza. No sufras más. Cristo sana y te espera con los brazos abiertos para calmar tu sufrimiento y darte la paz que tanto anhelas.

Comunícate con Diana al 787-619-3965. Allí encontrarás el apoyo y consejo que necesitas para sanar tu dolor. El Centro MIRNA ofrece un retiro especial para personas que sufren del Síndrome Post Aborto. Puedes encontrar más información en el siguiente enlace: Retiro del Viñedo Raquel

Cristo Sana las Cicatrices del Aborto

 No temas en dejar salir tu llanto. Muchas veces por ignorancia, por egoísmo, por presión social, de algún amigo o ser querido, de los propios padres, o inclusive de nosotros mismos, en medio de la desesperación tomamos malas decisiones que nos dejan marcados de por vida… decisiones como lo es el aborto.

Llorábamos mucho, había algo muy dentro de nosotras que nos decía ¡no lo hagas! pero preferimos no escuchar y destruir nuestra propia vida y la de alguien más.  Después sentimos que nos falta algo, hay mucha ira, mucha soledad. Todo se torna muy difícil, sentimos que ya nada vale la pena. Pensamos que somos los seres más despreciables porque le quitamos la vida a un precioso bebé que tenía derecho a nacer. Nos arrepentimos en lo más hondo de nuestro corazón de lo que hicimos. Sabemos que estuvo mal. Sabemos que fue la peor decisión. El dolor que se padece en el alma es inexplicable. Nos dolía el cuerpo, pero más el corazón.

Muchas noches de insomnio, de pesadillas. Nos parece escuchar a nuestro bebé, nos parece verlo. ¡Cuánto ansiaríamos tenerlo a nuestro lado!… decirle lo mucho que lo amamos, contarle lo mucho que sufrimos el haber terminado con su vida. Cuánto desearíamos contemplar la sonrisa de nuestro pequeñito y pedirle perdón por lo que le hicimos. Nos atormenta pensar que esa pequeña criatura no nos va a perdonar. Creemos que Dios nos ha abandonado… Nuestro estado de ánimo es inestable. No podemos ver a una mujer embarazada porque inmediatamente caemos en llanto. No podemos ver a niños que podrían tener la edad de nuestro hijo. Tenemos “flashbacks” del momento traumático en la clínica de aborto. No nos perdonamos por lo que hicimos. Caemos en relaciones de promiscuidad, rompemos nuestro corazón, abusamos de nuestro cuerpo, buscamos, nos escondemos… nos hundimos en la depresión…

Cuánto dolor, cuánto sufrimiento, el mundo no sabe lo que uno siente. Mi bebé…cuánto anhelaría tenerte.  ¡Pero basta ya! Tenemos que recapacitar, tenemos que reconciliarnos con Dios y con nosotras mismas. No podemos permitir que más jovencitas y mujeres pasen por lo que nosotras hemos pasado. No queremos más víctimas del aborto. No queremos más bebitos muertos. No queremos que más mamitas queden sin sus bebés. Tenemos que hacer algo. Nosotras, que estamos marcadas por el dolor del aborto, tenemos que gritarlo a la humanidad. Tenemos que luchar para que más niños puedan estar junto a sus mamás, para que las mujeres no sean víctimas del engaño de que el aborto es la mejor solución. Tenemos que amarnos y dejarnos amar. ¡Hay esperanza!  Hay alguien que en medio de todo esto nos ama. Hay alguien que nos escucha y sufre por nosotras. Hay alguien que está allí para llenarnos de mucha paz y valor para seguir. Hay alguien que nos dice ven a mí que yo te sanaré y te daré la fuerza que necesitas para que proclames la belleza de la Cultura de la Vida. Ése es Dios, nuestro Padre, nuestro Creador.

Así como María Magdalena lloraba sobre los pies de Jesús y le imploraba su perdón, nosotras debemos acudir a nuestro Salvador. Él nos levantará. Él nos dará Su mano. Él, que nos ama hasta el extremo, nos perdonará. Sólo tenemos que acudir a sus brazos. Dios sabe cuán arrepentidas estamos. Dios sabe cuánto lo necesitamos. Sólo debemos dejarnos tocar por Su manto. Él ha estado todo este tiempo de dolor esperando a que nosotras abramos nuestro corazón para poder entrar. Dejemos que Dios, quien nos conoce perfectamente, nos sane. Dejemos que llene nuestros corazones de paz.

Oración para sanar el dolor del aborto

Oh Dios, reconozco mis pecados. Lloro mucho mi pena. Sé cuánto Te he ofendido y cuánto mi pecado ha herido también a otros hijos tuyos. Perdóname. Te pido fortaleza para seguir. Te pido que me ayudes a perdonarme. Oh Señor mío y Dios mío, no permitas que me aparte de Ti, no dejes que el dolor y la desesperación obstaculicen mis pasos hacia Tu camino. Dame la fuerza que necesito para cambiar. Ayúdame a confiar en Ti. Quiero confiar en Tu misericordia, oh Dios. Quiero confiar todo mi ser a Ti. Sin Ti no soy nada. Enséñame a conocerme. Desde ahora en adelante me comprometo a dar lo mejor de mí, a ofrecerte mis sufrimientos, mi trabajo, mis logros para la protección de toda vida humana. Te pido por otras mujeres y hombres que al igual que yo están en la oscuridad de este sufrimiento. Haz que todos los que sufren las consecuencias del aborto provocado se acerquen a Ti y Te pidan perdón para que así salgan renovados en Tu amor y misericordia. Te lo pido, mi amado Dios, mi única esperanza y fortaleza. Haz de mí una mejor persona y ayúdame a remediar el daño que he causado. Quiero hacer desde ahora lo que esté a mi alcance por la defensa de la vida humana. Guárdame de todo mal y dame discernimiento, sabiduría y AMOR para poder llegar a a Ti. -Amén

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