“Planificación Familiar sólo…”

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“Parece justo el primero que pleitea; mas llega su contendiente y lo pone al descubierto.”                                                                         Proverbios 18:17

maestroweb-300x229Pregunta. Soy maestra. Durante una clase, un alumno defendió la organización Planificación Familiar (Planned Parenthood o Paternidad Planificada, PP). Alegó que ésta no promueve el aborto, sino que “sólo” provee anticonceptivos. Sentí incomodidad, desasosiego. Como provida, sé que la vida humana tiene valor desde la concepción hasta la muerte natural y que PP apoya el aborto y ofrece este “servicio.” Sé que todo aborto provocado cobra la vida de una persona. Sin embargo, temí expresarme. Como facilitadores en el salón de clases, se nos ha inculcado no defender posiciones, sobre todo si se asocian con nuestra afiliación religiosa. De hacerlo, podrían acusarme de proselitista, de atentar contra la libre expresión, de inmiscuir mi religión en las clases. Podrían amonestarme por imponer mi moralidad o, peor aún, de sermonear o moralizar. Por el contrario, debo alentar a que mis alumnos opinen y descubran su propia verdad. No obstante, en mi interior sé que en este asunto, como en tantos otros, hay una sola verdad. ¿Qué hacer en situaciones como ésta?

Respuesta. Muchos educadores se han encontrado en situaciones similares, en todo tipo de plantel y nivel escolar. No eres la única. Nos sentimos en una encrucijada cuando nuestro adiestramiento pedagógico, las directrices institucionales, o incluso las presiones de colegas parecen entrar en conflicto con nuestras convicciones intelectuales y morales. Sin embargo, podemos lidiar exitosamente con estos conflictos. Podemos cumplir con nuestras obligaciones profesionales sin comprometer nuestra entereza. De hecho, podemos hacerlo mediante herramientas que nos son muy familiares: preguntas y aclaraciones.

Preguntemos a nuestro alumno si conoce el origen de PP. Muy probablemente lo ignore. Resumamos, entonces, los hechos. Margaret Sanger fundó (1921) como Liga de Control de la Natalidad (Birth Control League) lo que hoy se llama Planned Parenthood. Para ella, el control de la natalidad y la eugenesia (eliminación de los “no aptos” como los pobres, enfermos, minusválidos, locos, retardados) estaban íntimamente relacionados. Su interés era “mejorar la raza humana.”

Preguntémosle también a nuestro alumno qué fuentes respaldan su afirmación. Reconozcamos que, en efecto, ella corresponde a la forma en que PP pretende proyectarse públicamente. Añadamos que en su propio sitio web, sin embargo, PP describe el aborto como “seguro”, “común” y “eficaz” y detalla sus servicios (quirúrgicos y químicos) en este renglón. Lleva a cabo 330,000 de los 1,200,000 abortos que se practican anualmente en los Estados Unidos; es decir, más de uno de cada cuatro abortos. Varios exempleados de la organización (como Abby Johnson, exdirectora de clínica en Texas) han confirmado estos datos.

En cuanto a que PP “sólo” provee anticonceptivos, es importante aclarar que la mayoría de éstos son realmente abortivos o pueden serlo tales como la píldora anticonceptiva o el contraceptivo oral, el dispositivo intrauterino (DIU), Norplant, Depo Provera, la píldora abortiva RU 486 (mifepristona), y las píldoras anticonceptivas de emergencia o “píldoras del día después” (Plan B, Next Choice). Además, muchos recurren al aborto cuando los métodos anticonceptivos fallan, por lo que ambos procedimientos están correlacionados.

Por último, y no menos importante, alentemos a nuestros estudiantes a investigar más sobre éste y temas relacionados. Exhortémoslos a consultar fuentes confiables (¿responde su información a la realidad? ¿Sus conclusiones están respaldadas por argumentos sólidos? ¿Sus documentos son rigurosos y su tono respetuoso?). Refirámoslos a algunas lecturas como muestra y punto de partida (por ejemplo, fielesalaverdad.org, abortionno.org, lifesitenews.com). Invitémoslos a que, una vez concluida la clase, conversen más sobre dichos temas con nosotros. Seamos receptivos y estemos accesibles para escuchar sus planteamientos, dialogar sobre éstos, ofrecerles información y orientación.

Notemos que la discusión anterior no apela a unas creencias religiosas ni “impone” postura alguna, sino que cubre información que forma parte de la educación ciudadana de nuestros alumnos. Otros asuntos polémicos en nuestras sociedades modernas, tales como el uso de contraceptivos, la eutanasia y la legalización de las drogas, pueden abordarse de forma similar.

Muchas posturas desacertadas se deben más bien a la confusión, la ignorancia, la moda, la presión grupal, la fe ciega en la opinión popular o en los mensajes mediáticos. No atribuyamos malas intenciones ni perdamos la mesura. No ataquemos a la persona, sino que examinemos rigurosamente el argumento. Mediante las preguntas, los estudiantes podrán identificar las contradicciones y falacias. Los hechos reales les iluminarán. Les habremos motivado para que investiguen más sobre el asunto por medio de fuentes fidedignas. Se habrán percatado de la necesidad de evaluar y revisar sus “verdades particulares” a la luz de lo realmente verdadero y bueno. Les habremos dado digno ejemplo de rectitud.

Quienes nos dicen que no impongamos nuestra moral sobre los demás imponen la suya sobre nosotros. Nuestra vocación y deber es educar. Corregir errores, suministrar información, y referir a fuentes confiables no es ser proselitista ni autoritario, sino simplemente cumplir con nuestra vocación y deber. Nuestros estudiantes están en una etapa de búsqueda y formación. Sólo podrán “descubrir” la verdad si tienen unas bases firmes.

¡No callemos! Callar ante el error contribuye a la ignorancia. Podría incluso ocasionar un grave daño sobre muchas mentes y corazones. La escuela, al igual que el hogar, debe ser espacio de respeto y de verdad. Como educadores, nuestro ejemplo de integridad e inteligencia es el mejor legado para nuestros alumnos. ¿A cuáles de nuestros maestros admiramos más: a aquél que aprobaba todo comentario o celebraba cualquier chiste, o a aquél que amaba y comunicaba lo correcto, aquél que realmente educaba? Su ejemplo de rectitud, intelecto y valentía tal vez nos inspiraron a elegir nuestra profesión. Respetamos a nuestros estudiantes cuando los orientamos en la verdad, no cuando somos cómplices de su error. Tal vez olviden cómo calcular el área del triángulo, la trama de tal novela o los nombres de las capitales, pero no el carácter ejemplar de ese buen maestro.

Fuente: Fieles a la Verdad

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