Misa y Marcha por la Vida 2013

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¡Marchamos y Oramos para reclamar justicia por los que no tienen voz!

Han pasado cuarenta años desde la triste legalización del aborto (22 de enero de 1973). Las leyes injustas, impuestas por el hombre, nunca irán por encima de la ley divina, de la ley natural ni de la verdad.

Han pasado cuarenta años desde la triste legalización del aborto (22 de enero de 1973). Las leyes injustas, impuestas por el hombre, nunca irán por encima de la ley divina, de la ley natural ni de la verdad. Después de cuarenta años la verdad y el amor por la vida resplandece con más fulgor. Después de cuarenta años Dios sigue llamando a personas que luchen por el derecho humano fundamental: el de nacer, el de vivir. Hoy la luz de la Verdad y de la belleza de la vida nos ilumina para que sigamos dispuestos a defender con muchas más fuerzas la dignidad del ser humano desde su concepción hasta su muerte natural. Por todo esto, por la verdadera paz y justicia social que empieza desde la defensa de los más indefensos y pequeñitos; los bebés por nacer,  el pasado lunes 21 de enero más de 200 personas nos unimos en la Santa Misa por la Vida (Parroquia San Agustín Puerta de Tierra, San Juan).

Fue una mañana de oración y conmemoración. También marchamos hacia el Capitolio para llevar un mensaje claro en contra de la legalización del aborto. Sin la defensa de la vida humana nunca habrá verdadera paz. Unidos en cánticos por la vida elevamos plegarias al Cielo, y nos dirigimos a los legisladores para que pongan un alto al peor de los crímenes: el aborto y la eutanasia. Las conciencias de las personas están adormecidas, la juventud sufre los engaños de la Cultura de la Muerte y de una sociedad hedonista que los aleja de la verdadera definición de seres humanos. Las mujeres son explotadas por el aborto y por la desacralización de la sexualidad que sólo encuentra su sentido pleno dentro del amor conyugal y la familia instituida por Dios. Se está destruyendo generaciones de niños. Se está impidiendo que hermosas criaturas nazcan y ayuden con sus sonrisas, sus pasos a edificar una sociedad por la vida y la verdad, enmarcada por una justicia social que incluye la defensa de los inocentes, que integra al ser humano en todas sus etapas y no discrimina contra los más débiles.

Marcha por la Vida

Marchamos y Oramos por el fin del aborto. ¡Lo vamos a lograr! La injusticia carcome las conciencias y nos quita la paz. De la misma manera que la legalización de la esclavitud exigía al mundo justicia, así la injusticia contra los bebés antes de nacer debe terminar. No más violencia contra los niños, no más violencia contra la vida humana y la familia. Aunque algunos medios de comunicación traten de callar nuestros reclamos de paz y justicia por los más pobres dentro de los pobres, nada nos detiene. Cristo nos inspira y aunque se discrimine contra nosotros como “religiosos fundamentalistas,” ¡con júbilo proclamamos que amamos a Dios! ¡Queremos que todo hombre sea feliz y encuentre la verdad! La verdad descubierta por la razón y la ciencia fundamenta lo que el misterio de la fe nos ha revelado: la dignidad de todo ser humano debe respetarse. Es un derecho humano fundamental. Como ex embriones, ex fetos, ex bebés, ex niños, ex jóvenes, y desde la concepción como personas humanas, todos marchamos y oramos para que los ataques contra la vida y la verdad no sigan destruyendo almas.

“Creo que si los países ricos permiten el aborto, son los más pobres y necesitan que recemos por ellos porque han legalizado el homicidio.” –Madre Teresa de Calcuta

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