“Me recuerdo a mí misma…”

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Del fluir de conciencia tan común en los niños de cuatro años surgió esta afirmación sorpresiva: “Me recuerdo a mí misma, con los ojos cerrados, dentro de la barriga de mi mamá”. Preguntándome si ella estaba en medio de una ensoñación o si jugaba, le pregunté qué era lo que acababa de decir. Mirándome intensamente, repitió con más énfasis aún: “Sí, me recuerdo a mí misma, sin poder abrir mis ojos, dentro de la barriga de mi mamá; estaba oscuro.” Luego, regresó a su última obra de arte a crayola.

Varios puntos me impactaron de esa aseveración insólita, pero tan espontánea y natural: la realidad de un yo (“Me recuerdo a mí misma”) – individual, autoconsciente y continuo – que recuerda y está consciente de que su propio cuerpo y el de su madre son entes relacionados pero distintos; un yo también consciente de un ambiente rico en atributos (dimensiones como afuera/adentro y claro/oscuro) era evidente (“con los ojos cerrados, dentro de la barriga de mi mamá; estaba oscuro”). No fue menos sorprendente el asomo de una voluntad para actuar. La niña no podía “abrir sus ojos”, como si hubiese estado tratando de hacerlo adrede, pero se daba cuenta de que no podía. El sentido de posibilidad, de deseo, de poder escoger, y de fracaso estaban ya presentes, aunque fuese sólo de forma rudimentaria, en este ser humano que, ya curioso e inquisitivo, quería abrir sus ojos pero le era imposible. También fueron asombrosas la convicción y la seriedad con las cuales se expresaron estas aseveraciones. Ella, sólo describible como una niña saludable, generalmente alegre y franca, no actuaba sino que expresaba una realidad inequívoca y apremiante.

El recuerdo claro de la niña sobre su experiencia pre-natal como un yo separado y personal, capaz de sentir, querer y relacionarse, destrozó los mitos de que el ser humano no nacido es una simple masa de células fetales y que la autonomía de la mujer va por encima de todo. Sin saberlo, la niña de cuatro años había sido testigo convincente de la verdad de la condición de persona desde antes del momento de nacer y, por consiguiente, una defensora de la necesidad de reconocer en el no-nacido la dignidad de todo ser humano.

Los escépticos y los defensores de los derechos reproductivos tal vez aleguen que un adulto cercano a la niña tuvo que haberle inculcado esas ideas. Es posible, pero improbable. Aunque era mi primera conversación con la niña, conocía a sus padres desde hace algún tiempo. Aunque son católicos de nombre, ninguno está comprometido con el diálogo o activismo pro-vida, al igual que tampoco sus otros familiares parecen estarlo. La niña acababa de comenzar el kindergarten, y no pudo haber aprendido sobre tales asuntos en la escuela. Más aún, aunque fue mi primer encuentro con este fenómeno, las anécdotas infantiles sobre la vida antes del nacimiento no son raras. Los sitios web de no pocos hipnoterapeutas están salpicados con alegaciones de recuerdos pre-natales que sugieren la continuidad del ego a través de las diferentes etapas de la vida, aunque la causa pro-vida no sea parte de su misión.

Las investigaciones en varios campos, como la neurociencia, la embriología, la endocrinología reproductiva y la sicología cognitiva, prenatal y del desarrollo, respaldan la realidad del aprendizaje y la memoria prenatal. Los estudios mediante el ultrasonido, la electroencefalografía y la resonancia magnética no contradicen estas observaciones. Los gemelos en el útero, por ejemplo, muestran ciertos gestos interpersonales que luego repiten inmediatamente después de nacer. Los llamados sistemas de aprendizaje prenatal se han mercadeado lucrativamente gracias a esa evidencia convincente. Aún la tesis cuestionable de la sicología evolucionaria, de que la selección natural “explica” cómo la mente humana evolucionó, no desmiente esos hallazgos sobre el aprendizaje y la memoria prenatal.

Los pro-elección y los escépticos podrían también afirmar que le he dado demasiada importancia a las palabras de una niña de cuatro años. No es así. Mi sencilla reflexión, a base de unas herramientas elementales de la filosofía, no puede interpretarse de tal manera. Además, el nunca subestimar las revelaciones de los niños es una buena política, no sólo por el bien de ellos, sino por el nuestro. Un discurrir franco, sin haberse contaminado aún por las ideas preconcebidas de la adultez, produce un gozo insospechado y es, a menudo, sumamente valioso.

Una niña de cuatro años me dio un argumento pro-vida irrefutable. Si todos pudiéramos recordar.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en MercatorNet.com (https://www.mercatornet.com/articles/view/i_remember_myself/), bajo licencia Creative Commons. Su traducción al español estuvo a cargo de Luis Rivera, miembro de Vida Digna. (Rev. Vida Digna).

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11 Comments

  1. Pablo Anónimo on

    Hola me llamo Pablo tengo 21 años, yo también recuerdo haber estado en el vientre materno, la primera vez que lo comenté fue a mi mamá a la edad de 3 años, me dijo que podía ser posible ella fue la única persona quien confió en mi relato debido a que en busca de querer compatir mi recuerdo que es algo muy hermoso para mí fui ridiculizado, en la escuela, en basquet, en futbol, en atletismo, en inglés particular, a quien comentase, le he preguntado respecto al tema a médicos en consultas por algun estado de morbilidad poco serio y se rieron de mí, tal es mi frustración que deje de contarlo porque nadie me cree, argumentan que es un recuerdo implatado, un sueño mal asimilado, existe un término en psicología para eso que en este momento no me acuerdo, muchas veces perdí la esperanza y les dí la razón tratando de engañarme y hacerme creer que solo fue un sueño soy consciente de que el hipocampo comienza a madurar a los 18 meses y no lo logra con suma precisión hasta los 3 años pero sé que fue real, lo siento adentro. Actualmente estudio medicina en la facultad de medicina de la universidad de Buenos Aires les he preguntado a profesores y médicos en cuanto a eso de forma espóntanea y despersonalizada “es posible que en el periódo de gestación…” no he conseguido una respuesta certera, tampoco he conocido a nadie que recuerde algo así. Sabía que no podía ser el único durante años he buscado en internet y esto es una noticia que me pone muy contento por fin encontrar que otros lo vivieron también.. Es como un gran hallazgo :’ ) Mi experiencia fue así.. Mis ojos se abrieron (es decir los párpados) podía ver pero no los podía mover, tampoco sabía que se podían mover no era consciente de ello ni de ningún otra cosa, había una sustancia acuosa ( hoy sé que es líquido amniótico) totalmente immóvil y en el fondo una pared de color claro que hacia el centro se iba enrojeciendo de forma intensa era un color exactamente igual a cuando acercas una linterna y su luz a menos de un centímetro de tu piel, no podía pensar, no sabía que se podía pensar, no interpretaba ni analizaba, no sentía mi cuerpo no sabía que tenía uno, no fui capaz de percibir ningun sentimiento ni emoción, no sabía que era eso, no sabía que se podía saber, en ese momento mi vida era solo una imagen paralizada en el tiempo y nada más, era solo eso, solo lo que podía ver y silencio del más absoluto, después los párpados se dejaron caer y poco a poco todo fue oscureciendo. Gracias por leerme me siento muy bien : ) saludos cordiales.

    • yo tambien lo vivi soy de mexico tengo 23 años, soy abogado y hoy en dia estoy viviendo en las vegas, mi experiencia fue que vi una obscuridad completa, y despues senti como un golpe en mi cabeza y empece a ver una obscuridad como cuando te tapas con una cobija que ves algo claro, senti emociones eso lo se de miedo y sosobra de donde estaba, despues vi claro y ya no recuerdo hasta que tenia 3 años, siempre supe que alguien mas alla afuera lo debio de haber experimentado, pero nunca lo encontre, saludos hermano espero ya hayas acabado tu carrera hace dos años de este mensaje jajajaja andese de lo mejor

  2. HOLA! MI NOMBRE ES MICHELE TENGO 30 AÑOS Y TAMBIÉN RECUERDO HABER ESTADO EN EL VIENTRE DE MI MADRE. RARA VEZ HABLO DE ESTA EXPERIENCIA QUE PUEDE PARECER ILÓGICO DESDE EL PUNTO DE VISTA CIENTÍFICO. YO ESTABA EN UN LUGAR CÁLIDO Y CONFORTABLE, RECUERDO HABER ESTADO CON LOS OJOS CERRADOS SIN HACER NI UN ESFUERZO POR ABRIRLOS AL CONTRARIO ME SENTÍA MUY BIEN Y CÓMODA. PODÍA ESCUCHAR LA VOZ DE MI MADRE, PODÍA ESCUCHARLA HABLAR CON OTRAS PERSONAS, TAMBIÉN REÍR Y CANTAR. NUNCA MAS HE VUELTO A VIVIR LA PAZ Y LA SEGURIDAD QUE SENTÍ EN ESE LUGAR.

  3. Yo también lo recuerdo tengo 25 años y llevo contándolo toda mi vida. Yo tambien me sentia muy agusto y cómoda, una sensación de tranquilidad. Sé que no es un sueño digan lo que me digan. ¿Hay algun libro sobre esto? me interesaría saber de este tema. Saludos

  4. Yo siempre he tenido ese pensamiento o sentimiento pero no estoy segura , mi mamà experta en psicoprofilaxis perinatal no me crees, pero recuerdo muy muy profundamente estar flotando y moviendome como nadando sentimientos neutros y alrededor era color carne claro, siempre he pensado que si no era e vientre de mi mamà entonces era algù lugar en donde estan las almas de los niños que van a nacer y estan esperando su turno para ver que mami se les asigna. Parece una locura pero asì es.

  5. claro q es posible q algunas personas recuerden cuando estuvieron en el vientre , mi hijo menor siendo muy pequeño , tenia como 2 años y mi hijo mayor le pregunto.. tu recuerdas cuando estabas en la guatita de mi mama? y el respondio SI y q habia? nada solo agua respondio, el ya tiene 19 años y recuerda con claridad ese instante

  6. Yo soy gemela con un chico y recuerdo las patadas de mi hermano , luego yo estaba encima y recuerdo el parto que mi hermano no quería salir y yo le pateaba y le decía q tenía q empujar . Cuando teníamos al rededor del año yo intentaba hablar con mi madre pero ella no entendía loquee le decía pero mi hermano si , y luego al revez si a mi madre y no a mi hermano .Tengo muchos reguerdo de bebe

  7. gabriela niño martinez on

    Yo también me recuerdo en el vientre de mi madre y recuerdo que hizo una oración a Dios y senti muy bonita que existiera algo que se llamara oración porque estando en el vientre de mi madre oré.

  8. Recuerdo haber estado en el vientre de mi madre, y se sentia muy bien estar alli recuerdo que era oscuro y derrepente se colocaba todo color rojizo, recuerdo tambien la voz de mi madre cuando me hablaba no sabia lo que me decia pero hasta ahora pienso en ese recuerdo y es una de las mejores sensaciones que he tenido, tambien hay algo que no le veo logica pero sentia cuando mi madre colocaba su mano en su vientre y por ultimo recuerdo es mi parto, la primera sensacion que tuve fue mucho miedo no sabia que tenia un cuerpo ni nada pero en mi ser senti miedo en ese momento mientras apenas tenue recuerdo las paredes color verdes y no recuerdo mas nada apenas lo recuerdo pareciera un sueño pero es una sensacion muy real para mi y decidi investigar resulta que veo los comentarios y hay muchas similutudes con mi recuerdos […] aunque no sabia ninguna palabra o conocia sentimientos o tenia la idea de un cuerpo, si sentia y confirmo que mi recuerdo es real.

  9. Hola, mi noombre es eli, tengo 13 años y recuerdo con claridad y exactitud ese momento tan hermoso ❤

    Recuerdo que…
    Sólo escuchaba como agua pero todo estaba negro, escuchaba como se llegaba a mover el líquido amniótico y se sentía tan relajante, pero seguía siendo sólo el sonido, no podía ver nada pero después empese a parpadear muy lentamente (como 2 o 3 veses aproximasamente) y finalmente avei los ojos por completo, en ese momento vi mi manita enfrente de mi cara y el cordón atrás de mi mano, también alcanzaba a notar el ombligo de mi mamá y sus venitas en toda su barriga, se veo a rojo, blanco, naranja, tantas cosas En un sólo lugar y un sólo plano…

    En eso sólo alcance a notar unas partículas blancas flotando por ahí y en ese momento volví a serrar los ojos…

    Después de eso ya no me acuerdo de nada…

    FUE LO MAS HERMOSO K ME AH PASADO!!! ❤

  10. Tengo 26 años
    No recuerdo con exactitud , lo que si tenía era un sueño que me causaba tanto miedo durante años era recurrente soñar que era una bola y que no podía salir yo era más grande que un abujero, escuchaba voces que me decían tú puedes y yo muerta de miedo decía que no podía despertaba llorando , hasta que estudiando psicología me di cuenta que es un recuerdo nací por cesarea, desde entonces no he vuelto a soñar, lo que también recuerdo es la textura de la placenta me causa tranquilidad

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